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La efímera

Existen unos pequeños insectos, llamados efímeras. Merecen un análisis:

Aparentemente son frágiles y sin embargo son unos de los seres vivos más antiguos en la Tierra. Hay fósiles de efímeras con más de 300 millones de años.

 

laefimera1 Fósil de efímera.Autor: Banco de imágenes del CNICE. Licencia CC

     Cuando se ven se piensa: es una efímera y sin embargo no somos conscientes de que existen casi 3000 variedades diferentes.

No es difícil verlas, están presentes en prácticamente toda el planeta.

Tienen otras muchas singularidades, pero la más especial es su corta vida, la que les da su nombre,  que en griego, ephemeros, significa que dura un día . Muchas especies de este insecto viven solamente unas horas y en tan corto espacio de tiempo, tienen una existencia plena, cumpliendo su ciclo.

Carecen de boca y aparato digestivo al uso, no comen. Su único interés y al que dedican casi toda su energía es a buscar pareja. No tienen tiempo que perder, se aparean en pleno vuelo. Nada más finalizar, el macho muere. La hembra no dispone de mucho más tiempo, deposita sus huevos en el agua, (no en cualquier agua, les gusta clara y limpia). Una vez depositados sus huevos, muere también.

Este es otro punto para analizar: No es que realmente vivan solamente un día, es una nueva fase de su existencia. Su periodo como larvas en el agua es más largo, pudiendo durar en algunas especies hasta dos años. Pero en un solo día, mudan su piel, se transforman en un insecto alado, se secan y endurecen su cuerpo para poder volar. En ese único y repleto día, pasan de nadar y vivir en el agua, a tener alas y volar, eligen pareja, y exhaustas mueren habiendo antes garantizado su permanencia como especie y colonizado nuevos lugares ayudados por su vuelo. Cuando sus huevos eclosionan, repiten el milenario ciclo: de huevo a larva, de larva a insecto y de insecto a huevo nuevamente. Muere, o desaparece un cuerpo y nace o aparece otro, pero, en ningún momento se interrumpió la vida.

La efímera es el ser vivo que dura un día inmortal

laefimera2 Efímera (foto de Wikimedia Commons)

     Buda se inspiró en las mariposas para su teoría de la reencarnación, viendo ese paso de oruga a mariposa como un nuevo renacer, el dejar atrás un cuerpo o piel y tomar otro nuevo para iniciar la siguiente fase.

Que este pequeño insecto lo hace bien, está más que demostrado. Ha sobrevivido a los cataclismos de la Tierra, viendo como aparecían y se exterminaban nuevas e importantes especies. Tal vez desaparezcamos los humanos del planeta y continúen existiendo las efímeras. Su programa de adaptación y supervivencia es indudablemente  bueno.

Puede que nosotros, que nos consideramos seres muy evolucionados, hallamos perdido la esencia de las leyes naturales y esto termine por costarnos nuestra propia permanencia y como seres dominantes podamos incluso llegar a exterminar no solamente nuestra especie, si no cualquier forma de vida en el planeta, o tal vez la propia naturaleza nos ponga en nuestro sitio como ha puesto a civilizaciones anteriores.

La vida en el planeta es muy frágil y compleja. Apenas muy leves cambios podrían transformar nuestro hábitat. Una subida de tan solo cuatro  grados de temperatura  transformarían totalmente el aspecto de la Tierra, se derretiría el hielo de los polos y el nivel del mar podría subir más de 60 metros. Unas pocas partículas más por millón de carbono en la atmósfera, recalentarían la Tierra hasta hacerla inhabitable y unas pocas menos, convertirían a nuestro planeta en un gélido lugar, sin olvidar las mortales radiaciones solares, hay otros muchos ejemplos de este frágil equilibrio: las corrientes del Golfo, la simple catástrofe que supondría la desaparición de las abejas…

Mientras tanto, nosotros seguimos abusando del entorno hasta ponerlo en peligro, discutiendo si un país si y otro no puede tener armas atómicas, centrando la vida en las cosas que no son ni necesarias ni importantes.

En países como España envejece la población a unos niveles preocupantes. Las nuevas generaciones no consideran adecuado tener hijos, estos dificultan su importante vida profesional y libertad (como si ambas cosas fuesen incompatibles), en cambio, otras zonas se saturan con superpoblación.

Pueden ocurrir tantas cosas, incontrolables unas y predecibles otras, desde un simple accidente personal hasta un cataclismo mundial. No es la primera vez que ocurre un megaterremoto, la caída de un asteroide.

Hay evidencias claras de civilizaciones en el planeta anteriores a la nuestra que se destruyeron, bien por causas naturales, o provocadas, de las cuales no queda casi nada, de algunas, ni el recuerdo.

Todo es tan frágil…

Haití desde su independencia es un país pobre, pero la naturaleza les enseño que la situación aún puede empeorar. Recuerdo una señora haitiana que en unos instantes perdió a sus hijos, a su marido; a sus padres y hermanos; perdió su casa y el terremoto también destruyo su trabajo, era directora de una pequeña agencia de banco y en esos fatídicos instantes (12 de enero de 2010 a las 16:53:09), pasó de una vida normal a perderlo todo, incluso lo verdaderamente importante y a vivir en la calle. Recuerdo que me dijo la frase más terrible que he oido en mi vida: lo peor de vivir en Haití, es estar vivo.

laefimera3  Haití después del terremoto de enero del 2010 (G.Vega)

     Siempre pensamos que esto le ha ocurrido a los haitianos, que las bombas caen en Siria y que la hambruna es en Somalia. También pensamos que ese accidente de coche tan grave, le ocurrió a nuestro vecino. Que equivocados estamos, en un instante nos puede pasar a nosotros. Lo vemos lejos y tal vez sea mejor percibirlo así.

Otra tipología de catástrofe más doméstica, también vista de manera ajena, es cuando desahucian a otro, no a nosotros, pierde el trabajo otro, no nosotros y hemos de seguir pensando también lo frágil que es no solamente nuestro hábitat, si no, nuestro estado de bienestar. Si pensamos sabiamente veremos cuantos de los que nos rodean están a una nómina de la banca rota, cuantos pueden perder hoy mismo su trabajo, su vida, su bienestar.

La clave es siempre la misma, hay unas leyes universales, muy pocas, los sabios dicen que solamente siete y resumibles en menos, que nos hacen seres transcendentes y felices. Opinan que la Tierra es un lugar diseñado para ser felices y evolucionar, que el cumplimiento de estas pocas normas nos hace casi como dioses y seres plenos. Es obvio que no las acatamos, estamos tan lejos de cumplirlas, que al menos en mi caso, los que me rodean ni las conocen, algunas, tal vez las intuyan, pero poco más.

¿Como hemos podido llegar a desarrollar tanto las funciones de un hemisferio de nuestro cerebro y casi inhabilitar el otro?. Nos sobra racionalidad y nos falta lo que nos debería caracterizar: humanidad.

Algo hemos de aprender de la efímera, como mínimo dos cosas: ver lo importante en lo que hemos de centrar nuestra energía y no olvidar nuestro  único día de existencia, siendo siempre conscientes de lo efímero de nuestra vida  y que ésta ha de ser continuada.

© Germán Vega – 2014