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CUANDO SE TIENE HAMBRE, COMER TIERRA, ES UNA OPCIÓ

 

     Una vez, hace tiempo, había oído que los haitianos, comían galletas de barro. En ese momento, me pareció una leyenda urbana y recuerdo que incluso llegué a bromear con el tema, alegando que eso no era cierto, pero en caso de serlo, haciéndolas una haitiana, seguro que estaban buenísimas.

     Pues es cierto, amasan barro, le echan un poco de aceite y sal, lo secan al sol, y se lo comen.

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Fábrica de galletas de barro

     Los más desfavorecidos llegan a comer hasta tierra. La tenencia  de hambre crónica es terrible y semejante “alimento” produce una fuerte sensación de saciedad, a un precio mucho más barato que el arroz. Los alimentos tienen un precio considerable en una isla que produce poco, exporta menos y ha de importar hasta las cosas más básicas.

     No soy nutricionista, pero por muy omnívoros que seamos, no creo que estemos diseñados para comer y asimilar tierra, como mucho, aportará algún que otro mineral (creo que de difícil asimilación ingiriéndolos de esa manera) y no pocas bacterias, larvas y lo que se tercie.

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Venta en mercado popular de galletas de barro

      Esto muestra el nivel de pobreza de muchos en el país.

     No es la única costumbre alimenticia curiosa del lugar. Se comen los huesos del pollo (no se tira nada). Muchos, no tan drásticos si tienen muy poquito dinero se compran un refresco de cola,  también sacia, aporta mucha azúcar y se puede comprar fresca en la calle por un poco menos de medio dólar.  Según ellos, puede sustituir una comida.

     Esto es otra muestra más de lo terrible que es la vida para no pocos en un país donde la pobreza llega a límites insospechados (como este).

Germán Vega. Port-au-Prince. Haïti. 2013

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Farmacia móvil 

Cada lugar tiene sus costumbres y no seré yo el que las juzgue, aunque muchas, ni las comparta, ni las entienda, Una que me llamó considerablemente la atención fue: los conos farmacia.

Un chico porta un cucurucho de cartón en cuyo exterior muestra su género expuesto con gomas, y en su interior tiene el almacén.  Esta venta ambulante podría pasar inadvertida (o no, su colorido, como mínimo llama la atención) pero vende pastillas, si, digo bien, son fármacos, es una farmacia móvil, y cada pocas calles, te encuentras  tan singular negocio.

Las personas se acercan y le comentan lo que les pasa y él dispensa su remedio en el número de unidades que le demanden o puedan pagar. Huelga decir que su preparación médica, como mínimo, no esta acreditada, aunque roguemos a Dios que al menos tenga sentido común. Otros se acercan y se automedican, demandan con total contundencia lo que necesitan para su mal.

Me consta que uno de los que trabajan en mi casa usó este servicio del cornucopio de la siguiente manera:

Un día por la mañana veo a Patrick (el chico que cuida y atiende mi casa) con un sarpullido e hinchazón considerables en su cara. Su aspecto impresionaba. Le pregunto si había comido algo en mal estado o tenía alguna alergia, (ambas preguntas eran estúpidas, Patrick come lo que puede y no tengo constancia de  que visite al médico ni se halla hecho pruebas de alergia, yo era aún muy nuevo en el país y preguntaba estas cosas).

Patrick me dice que si, que se toma la mañana para ir al médico y que nos veremos por la tarde. Ese día cuando volví de trabajar, no estaba en casa y pensé que lo del médico seguro que le habría tomado más tiempo. Al día siguiente me intereso por su estado y me cuenta que “todo controlado”.

A los pocos días le había desaparecido su brote y su cara volvía a ser la de siempre. Le comento:  qué  te había dicho el médico y cuál había sido su eficaz tratamiento. Me enseña una pastilla cortada de la tableta donde ponía “omeoprazol”, y le digo: Pero Patrick!, esto es un protector gástrico, es lo que tomo yo muchas veces, quien te ha dado esto!….y entendió que era mejor contarme la verdad. No fue al médico, solo había comprado al chico del cono en la calle esa pastilla porque era de las más baratas, al día siguiente se sintió mejor y decidió guardarla para mejor ocasión.

Germán Vega. Port-au-Prince. Haïti. 2013

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La efímera

Existen unos pequeños insectos, llamados efímeras. Merecen un análisis:

Aparentemente son frágiles y sin embargo son unos de los seres vivos más antiguos en la Tierra. Hay fósiles de efímeras con más de 300 millones de años.

 

laefimera1 Fósil de efímera.Autor: Banco de imágenes del CNICE. Licencia CC

     Cuando se ven se piensa: es una efímera y sin embargo no somos conscientes de que existen casi 3000 variedades diferentes.

No es difícil verlas, están presentes en prácticamente toda el planeta.

Tienen otras muchas singularidades, pero la más especial es su corta vida, la que les da su nombre,  que en griego, ephemeros, significa que dura un día . Muchas especies de este insecto viven solamente unas horas y en tan corto espacio de tiempo, tienen una existencia plena, cumpliendo su ciclo.

Carecen de boca y aparato digestivo al uso, no comen. Su único interés y al que dedican casi toda su energía es a buscar pareja. No tienen tiempo que perder, se aparean en pleno vuelo. Nada más finalizar, el macho muere. La hembra no dispone de mucho más tiempo, deposita sus huevos en el agua, (no en cualquier agua, les gusta clara y limpia). Una vez depositados sus huevos, muere también.

Este es otro punto para analizar: No es que realmente vivan solamente un día, es una nueva fase de su existencia. Su periodo como larvas en el agua es más largo, pudiendo durar en algunas especies hasta dos años. Pero en un solo día, mudan su piel, se transforman en un insecto alado, se secan y endurecen su cuerpo para poder volar. En ese único y repleto día, pasan de nadar y vivir en el agua, a tener alas y volar, eligen pareja, y exhaustas mueren habiendo antes garantizado su permanencia como especie y colonizado nuevos lugares ayudados por su vuelo. Cuando sus huevos eclosionan, repiten el milenario ciclo: de huevo a larva, de larva a insecto y de insecto a huevo nuevamente. Muere, o desaparece un cuerpo y nace o aparece otro, pero, en ningún momento se interrumpió la vida.

La efímera es el ser vivo que dura un día inmortal

laefimera2 Efímera (foto de Wikimedia Commons)

     Buda se inspiró en las mariposas para su teoría de la reencarnación, viendo ese paso de oruga a mariposa como un nuevo renacer, el dejar atrás un cuerpo o piel y tomar otro nuevo para iniciar la siguiente fase.

Que este pequeño insecto lo hace bien, está más que demostrado. Ha sobrevivido a los cataclismos de la Tierra, viendo como aparecían y se exterminaban nuevas e importantes especies. Tal vez desaparezcamos los humanos del planeta y continúen existiendo las efímeras. Su programa de adaptación y supervivencia es indudablemente  bueno.

Puede que nosotros, que nos consideramos seres muy evolucionados, hallamos perdido la esencia de las leyes naturales y esto termine por costarnos nuestra propia permanencia y como seres dominantes podamos incluso llegar a exterminar no solamente nuestra especie, si no cualquier forma de vida en el planeta, o tal vez la propia naturaleza nos ponga en nuestro sitio como ha puesto a civilizaciones anteriores.

La vida en el planeta es muy frágil y compleja. Apenas muy leves cambios podrían transformar nuestro hábitat. Una subida de tan solo cuatro  grados de temperatura  transformarían totalmente el aspecto de la Tierra, se derretiría el hielo de los polos y el nivel del mar podría subir más de 60 metros. Unas pocas partículas más por millón de carbono en la atmósfera, recalentarían la Tierra hasta hacerla inhabitable y unas pocas menos, convertirían a nuestro planeta en un gélido lugar, sin olvidar las mortales radiaciones solares, hay otros muchos ejemplos de este frágil equilibrio: las corrientes del Golfo, la simple catástrofe que supondría la desaparición de las abejas…

Mientras tanto, nosotros seguimos abusando del entorno hasta ponerlo en peligro, discutiendo si un país si y otro no puede tener armas atómicas, centrando la vida en las cosas que no son ni necesarias ni importantes.

En países como España envejece la población a unos niveles preocupantes. Las nuevas generaciones no consideran adecuado tener hijos, estos dificultan su importante vida profesional y libertad (como si ambas cosas fuesen incompatibles), en cambio, otras zonas se saturan con superpoblación.

Pueden ocurrir tantas cosas, incontrolables unas y predecibles otras, desde un simple accidente personal hasta un cataclismo mundial. No es la primera vez que ocurre un megaterremoto, la caída de un asteroide.

Hay evidencias claras de civilizaciones en el planeta anteriores a la nuestra que se destruyeron, bien por causas naturales, o provocadas, de las cuales no queda casi nada, de algunas, ni el recuerdo.

Todo es tan frágil…

Haití desde su independencia es un país pobre, pero la naturaleza les enseño que la situación aún puede empeorar. Recuerdo una señora haitiana que en unos instantes perdió a sus hijos, a su marido; a sus padres y hermanos; perdió su casa y el terremoto también destruyo su trabajo, era directora de una pequeña agencia de banco y en esos fatídicos instantes (12 de enero de 2010 a las 16:53:09), pasó de una vida normal a perderlo todo, incluso lo verdaderamente importante y a vivir en la calle. Recuerdo que me dijo la frase más terrible que he oido en mi vida: lo peor de vivir en Haití, es estar vivo.

laefimera3  Haití después del terremoto de enero del 2010 (G.Vega)

     Siempre pensamos que esto le ha ocurrido a los haitianos, que las bombas caen en Siria y que la hambruna es en Somalia. También pensamos que ese accidente de coche tan grave, le ocurrió a nuestro vecino. Que equivocados estamos, en un instante nos puede pasar a nosotros. Lo vemos lejos y tal vez sea mejor percibirlo así.

Otra tipología de catástrofe más doméstica, también vista de manera ajena, es cuando desahucian a otro, no a nosotros, pierde el trabajo otro, no nosotros y hemos de seguir pensando también lo frágil que es no solamente nuestro hábitat, si no, nuestro estado de bienestar. Si pensamos sabiamente veremos cuantos de los que nos rodean están a una nómina de la banca rota, cuantos pueden perder hoy mismo su trabajo, su vida, su bienestar.

La clave es siempre la misma, hay unas leyes universales, muy pocas, los sabios dicen que solamente siete y resumibles en menos, que nos hacen seres transcendentes y felices. Opinan que la Tierra es un lugar diseñado para ser felices y evolucionar, que el cumplimiento de estas pocas normas nos hace casi como dioses y seres plenos. Es obvio que no las acatamos, estamos tan lejos de cumplirlas, que al menos en mi caso, los que me rodean ni las conocen, algunas, tal vez las intuyan, pero poco más.

¿Como hemos podido llegar a desarrollar tanto las funciones de un hemisferio de nuestro cerebro y casi inhabilitar el otro?. Nos sobra racionalidad y nos falta lo que nos debería caracterizar: humanidad.

Algo hemos de aprender de la efímera, como mínimo dos cosas: ver lo importante en lo que hemos de centrar nuestra energía y no olvidar nuestro  único día de existencia, siendo siempre conscientes de lo efímero de nuestra vida  y que ésta ha de ser continuada.

© Germán Vega – 2014

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Las ONG en Haití

Una ONG es algo muy serio, pero mira que hacen dudarlo…

No se puede generalizar, alguna hay que merece el más absoluto respeto, como CARITAS o HIJAS DE LA CARIDAD y seguro que alguna más.

Podemos empezar hasta por sus nombres: Cuesta tomarse en serio a una ONG que se llama “ADUANEROS SIN FRONTERAS” (y no es un chiste). Admito desconocer su labor, y presumo que puede ser encomiable. O “GINECÓLOGOS SIN FRONTERAS (no estarían bien dentro de MÉDICOS SIN FRONTERAS…), Otras, de entrada, me hacen pensar, como “ABOGADOS SIN FRONTERAS preguntándome que pueden hacer en Haití.

Después del Terremoto se llegaron a contabilizar en el pequeño país, casi 11.000 organizaciones.

Creo que llegué demasiado pronto a Haití y vi lo que no debería haber visto, algunas cosas las omitiré por ser tremendamente fuertes y no aportar nada a esta nota.

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