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LA PRIMAVERA ARABE Y LOS DERECCHOS HUMANOS

En la mañana del 17 de diciembre de 2010, en la ciudad tunecina de Sidi Bouzid, la policía confisca los bienes de trabajo (productos, báscula y carreta) del joven vendedor ambulante Mohamed Bouazizi. Las autoridades, no conformes con la incautación, tratan de forma indigna al joven, agrediéndolo físicamente y humillándolo. Bouazizi, intenta recuperar sin éxito sus pertenencias y ante la desesperación por habérsele incautado las herramientas con las que se ganaba la vida, humillado e ignorado, compra en una gasolinera una lata de producto inflamable y delante del Palacio de Gobierno se inmola.

A pesar de que el 90% de su cuerpo presentaba graves quemaduras, sobrevive tres semanas y finalmente fallece el 4 de enero de 2011.

A escasas horas de la inmolación de Bouazizi comienzan de forma espontánea las protestas callejeras y desde la ciudad tunecina se extienden a toda la franja norte de África, dando lugar a la conocida              –Primavera Árabe

El presidente de Túnez, Ben Ali, diez días después, forzado por las manifestaciones de su pueblo, dimite y es expulsado de Túnez tras 24 años en el gobierno como dictador. Comienza la transición Tunecina

El ejemplo de Bouazizi es seguido por muchas otras personas, que viéndose negadas de sus derechos más básicos optan por la auto-inmolación.

Siguiendo el ejemplo de Túnez, en Egipto salieron a manifestarse millones de personas contra Hosni Mubarak, quien llevaba 30 años gobernando

En Libia, es derrocado el dictador Muamar Gadafi, tras llevar 42 años gobernando.

En Yemen, Tras 21 años en el poder es expulsado Ali Abdullah Saleh.

En Siria, aún hoy no ha sido desde entonces posible derrocar a al Assad.

En Jordania es destituido el primer ministro Samir Rifai.

En Argelia, las protestas contra Abdelaziz Buteflika (12 años en el momento en el poder), son tan serias que terminan en un Estado de emergencia y son sofocadas bajando los precios de los alimentos.

primavera arabe1

¿Cuál es la razón por la cual esta toma de conciencia en los países árabes no se produce hasta finales del 2010?

Hay varios factores:

– Final de la Guerra Fría, que permite mayor libertad política en estos países.

– Globalización, que difunde la manera de pensar occidental en los países árabes

– Redes sociales. Gran parte de los manifestantes son jóvenes que usan internet y las redes sociales, Siendo conscientes de forma inmediata de cualquier acontecimiento que ocurra en un país que comparta su lengua (árabe en este caso) y hace efectiva la capacidad de convocación.

– Aumento de la cultura (muchos de estos jóvenes son universitarios). Distinguen entre fe y estado. Tienen capacidad de de ver como es su sociedad y saben que se puede cambiar. Cada vez es más fácil viajar o llegar a un lugar como turista y esto hace ver otras formas de concebir las sociedades.

– Crisis económica. Si bien la crisis fue, o es mundial, es sabido que afecta de forma más acuciante a los países pobres que a los desarrollados. En África se encuentran muchos de los países más pobres del mundo y una crisis puede ser el detonante de una revolución, más cuando lo que está en juego no es el estado de bien estar, hablamos de subsistencia, de alimentos, de un lugar donde vivir.

Si bien hablamos en este momento de primavera árabe, esto es extrapolable a casi cualquier país, no olvidar que en esos momentos ocurrían manifestaciones homónimas en muchos países, no necesariamente árabes: recordemos nuestro Movimiento 15-M, Las Protestas Griegas de 2010 – 2011, el Movimiento estudiantil de Chile de 2011, Huelgas Chinas, hasta el mismo Estados Unidos no se ha visto libre de protestas.

Todo hombre y mujer por el hecho de tener la condición de humano tiene derecho a:

A la vida

A la integridad personal física, psíquica y moral.

A la libertad personal.

A peticionar ante las autoridades.

A la libertad de expresión.

A la protección de la libertad de conciencia y de religión.

A reunirse libremente y a asociarse.

A la identidad y la nacionalidad.

A la propiedad privada.

A circular y a residir en el territorio de un Estado.

A un juicio justo en un plazo razonable ante un tribunal objetivo, independiente e imparcial y a la doble instancia judicial.

A la presunción de inocencia.

A la defensa.

A no ser discriminado.

A trabajar.

A la salud.

A la cultura.

A la protección y asistencia familiar.

A la asistencia de niños y adolescentes.

A recibir protección y asistencia durante el embarazo y parto.

A una alimentación, vestido y vivienda adecuadas.

A la educación pública y gratuita en todos los niveles de enseñanza.

A un medio ambiente sano y equilibrado.

A la autodeterminación de los pueblos.

A la protección de su salud, seguridad e intereses económicos y a una información adecuada y veraz en relación al consumo y uso de bienes y servicios

A vivir en paz.

Al desarrollo humano económico y social sostenible.

 Estos derechos son básicos para vivir y tener una existencia digna.

En el caso de Bouazizi, los organismos del Estado permitían que se vulnerasen algunos de sus derechos y otros ni eran considerados. Bouazizi seguro que tenía una existencia difícil como todos los que tenemos carencias.

Podemos empezar por el derecho al trabajo:

Como cualquier ser humano, Bouazizi tenía y ejercía su derecho al trabajo. Si bien el estado no le ayudaba, no le proporcionaba una ocupación, al menos debería dejarle trabajar libremente, ya que la actividad que ejercía era lícita. Vendía fruta.

Con su modesto trabajo ayudaba a su madre, hermanos y tío. Cuentan que quería llegar a comprar una pequeña camioneta para prosperar en su trabajo y también gozaba de respeto y popularidad, ayudaba a las familias muy pobres dándoles un poquito de fruta gratis. También era su derecho: derecho al desarrollo humano económico y social.

Cuando es agredido y humillado por la policía se vulnera su derecho a  la integridad personal física, psíquica y moral. No conformes con incautarles sus necesarios medios de subsistencia –derecho a la propiedad privada– es abofeteado, escupido, tirado al suelo y tratado despectivamente.

Bouazizi comenzó a trabajar desde los 6 años. La pobreza lo privó de su derecho a la educación. El estado no presto protección y asistencia a su familia, tampoco a él cuando era niño y adolescente

Su padre murió carente de una sanidad adecuada.

No fue escuchado cuando intentó peticionar para recuperar sus pertenencias. También en este supuesto es privado de otro derecho humano: A peticionar ante las autoridades.

El trato que sufre por las autoridades vulnera su derecho a no ser discriminado por su pobreza y situación social.

Es obvio que es privado de su derecho a vivir en paz. Hasta las autoridades reconocen que no era necesario ningún permiso para quien vendía unas frutas con una carreta.

Si se le impide trabajar quitándole sus pertenencias, se le están quitando su derecho a una alimentación, vestido y vivienda adecuada.

Quedan muy pocos derechos humanos que no se fuesen vulnerados a Bouazizi. Entendiendo su desesperación ejercito de manera fatal tres de los pocos derechos que le quedaban:  libremente, manifestando su injusticia y se quitó la vida. Todos entendieron que este desenlace fatal no fue motivado por su pobreza, lo fue por ser humillado y tratado sin respetar su dignidad.

Al año siguiente del triste suceso, podía leerse este titular en el periódico “El País” del 2 de mayo de 2012: La primavera árabe, principal motor de los derechos humanos, según Clinton.

En el mencionado artículo, Hillary Clinton habla del éxito de la Primavera Árabe en el Norte de África y Oriente Medio con la apertura democrática y mejora en los derechos humanos. (No menciona como vivían los Libios antes y después de la mencionada Primavera). También reconoce lo mucho hecho y lo mucho que queda por hacer, mencionando de forma explícita: Irán, Corea del Norte y China. Curiosamente EEUU, menciona a España en su informe sobre los derechos humanos y su 15-M acusando a nuestro país de violencia policial en Madrid y Barcelona con un uso excesivo de la fuerza. También la limitación de nuestro país respecto a la detención de inmigrantes únicamente por su perfil ético y racial. Hay más lindezas, el mencionado informe dedica 18 páginas a España.

Curiosamente no habla dicho documento en ningún párrafo de Guantánamo, de condenados a pena de muerte probada su inocencia, del trato a los latinos en EEUU, de la no ya violencia policial de policías estadounidenses, estos. directamente mataron a disparos a detenidos indefensos y rendidos.

Qué se quería cambiar:

Todos buscamos un mundo mejor, donde podamos medrar y desarrollarnos.

Hay niveles de necesidad. Dentro de esos niveles unos son básicos, otros son aconsejables y otros se pueden entender incluso como metas a alcanzar.

Según nos cuenta la historia, por buena que resulte nuestra sociedad, nunca estaremos satisfechos y siempre aspiraremos a más, es condición humana, o incluso divina ya que presumiendo que en el cielo se vive muy bien, algunos, ni en el paraíso están contentos. Nos cuentan las Escrituras Sagradas que en el mismo Cielo, miles de ángeles, liderados por Lucifer, (el más bello, el más sabio), se alzan contra Dios y como no podía ser de otra manera pierden su revolución y se van a vivir al infierno, donde se presume que viven peor que antes.

Cuidado con manipular a los países en nombre de cosas tan rimbombantes como los derechos humanos, la democracia, la libertad, destruirlos y después abandonarlos a su suerte.

El esquema occidental de vida es bueno: si, pero para nuestra cultura y para nosotros. Hay otras formas de pensar, de organizarse las sociedades y los valores de uno, no son ni únicos ni los mejores.

Se nos hace entender que el dictador es malo por definición y que la democracia es por la misma razón no solo la mejor forma de gobierno, si no que es la única admisible.

Tal vez la revolución del Paraíso se debió a eso precisamente, parece ser que el Cielo no es una democracia y no se vota al gobernante.

Sin centrar la historia en lo que hemos vivido o nos es muy reciente, hemos de recordar que en el pasado ha habido muchos imperios, muchas civilizaciones, algunas, hasta conquistaron el mundo y su forma de gobierno no era la democracia.

Se nos llena la boca con los derechos humanos, pero ni se respetan, ni hay intención de respetarlos. Incluso, se nos hace creer que es por nuestro bien.

Si bien tenemos un derecho humano que reza: derecho a la privacidad, no importa en absoluto desnudarnos en un aeropuerto. Hay derecho a una vivienda digna y hay derecho a desahuciar al que pierde su trabajo. Hay derecho a agua y hay derecho a cortárnosla si no se paga. Hay derecho a la propiedad y hay derecho a quitarnos esa propiedad si no pagamos todos los años impuestos por ella.

Un país puede ser una democracia y una monarquía a la vez, en los derechos humanos y en las democracias entra una cosa y la contraria, incluso simultáneamente.

Ningún país del mundo actual cumple los derechos humanos y ninguno los cumplirá con nuestro esquema de sociedad. La clave no está en dictar derechos humanos teóricos, la solución es buscar un mundo donde quepamos todos, donde cada uno pueda ocupar un lugar, no un mundo basado en carencias y en repartos desiguales. Puede haber un esquema distinto de sociedad, donde se sume y no se divida. Ya en el 1604, el Libro Sagrado de los Sij, resumía su convivencia en la siguiente frase: Haz el bien a los demás

Si practicamos todos la empatía hacia los demás seres de la Tierra, comenzaremos a ser felices y los derechos humanos vendrán por añadidura.

Germán Vega – 2015

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EL RACISMO – UNA CLASE DIVIDIDA

El 5 de abril de 1968, la profesora de primaria estadounidense Janes Elliot, con motivo del asesinato un día antes de Martin Luther King, realizó un sorprendente experimento en su colegio.

Comenzó por preguntar a sus jóvenes alumnos de tan solo 8 años, si pensaban que en Estados Unidos todas las personas eran tratadas por igual. Ante la respuesta afirmativa de los niños, los cuales justificaban las diferencias entre estadounidenses blancos, negros, indios y asiáticos, decide plantearles una prueba, a la cual, los niños, entendiéndola como un juego se prestan con gran entusiasmo.

UNA CLASE DIVIDIDA

La maestra decide partir la clase en dos grupos: El grupo de los niños con ojos azules y el grupo de los niños con ojos marrones. Hasta aquí, todo perfecto. El problema comienza cuando les dice que los niños con ojos azules, eran superiores, más inteligentes, más eficientes y por tanto les concedería unos privilegios: cinco minutos más de recreo, podrían repetir comida en el comedor, podrían beber de la fuente. En cambio los de ojos marrones como seres inferiores, no podrían usar los juegos del patio ni juntarse con los niños de ojos azules y lo más importante: Para que nada más verlos se supiese que eran un “ojos marrones”, se pondrían un pañuelo en la manga para ser fácilmente distinguidos incluso sin mostrar sus ojos. La profesora, no perdía oportunidad de diferenciar en clase a un grupo de niños de otros con comentarios del tipo:

-Abran el libro en la página 127

-¿Estamos todos listos? – Todos menos Laurie

– ¿Se dan cuenta del tiempo que perdemos esperando a los ojos marrones?

Comenzaron a ocurrir cosas. Los niños con ojos azules empezaron a sentirse realmente superiores. Amigos inseparables, dejaron de serlo por tener ojos de color diferente. Ya no deseaban estar juntos. Curiosamente, solo por sentirse superiores, los de ojos azules, experimentaron un notable aumento del rendimiento académico, se sentían felices por sentirse superiores e importantes. También arrogantes hacia sus compañeros, que pasaron de ser amigos o compañeros a un simple “ojos marrones”.

Cuentan los niños de ojos marrones lo mal que se sintieron, se creían realmente inferiores, discriminados, incluso torpes y no dignos de estar junto a los superiores ojos azules.

A los pocos días, al comenzar la clase hubo una gran sorpresa. La profesora Elliot comienza la clase afirmando:

Les dije que los ojos marrones no son tan buenos como los ojos azules. Les mentí. La verdad es que los ojos marrones son mejores que los ojos azules. A continuación, por tanto se invierte la situación y los anteriores privilegios de los que gozaban los ojos azules pasarán a ser para los ojos marrones.

Fue muy duro para esos niños de ojos azules, que unos días antes, habían sido felices por considerarse superiores, verse marcados con el brazalete que indicaba que no eran ni superiores ni iguales, que eran incluso inferiores. Sintieron en sus propias carnes la marginalización, el desprecio, la injusticia y solamente por haber nacido con unos ojos de un color diferente.

Los resultados del experimento fueron más allá. El que se dijera que eran inferiores por tener los ojos azules, hacía que llegasen a creerlo, su rendimiento académico bajo y como era de esperar, esos días, el de los ojos marrones subió. Éstos, resolvieron sus tareas más rápido, con más acierto y de forma más brillante, solo por sentirse bien, felices y superiores.

Después del día de gloria de unos y de otros, vino la reflexión. La señorita Elliot abrió un coloquio para que expresaran como se habían sentido. Todos coincidían en lo mal que lo habían pasado al ser considerados inferiores, muchos se avergonzaban de su comportamiento hacia sus compañeros en el día que gozaron de reconocimiento y privilegios.

La profesora trasladó el color de los ojos al color de la piel y cuando les preguntó si el color de la misma debería influir en como tratamos al resto por ser de un color de piel diferente, la respuesta fue unánime y sincera. Todos habían experimentado una y otra situación y todos expresaron que blancos, negros, indios y asiáticos no eran ni mejores ni peores por el color de su piel.

15 años después, deciden reunirse profesora y exalumnos nuevamente en el colegio para contar como los había marcado el experimento de su niñez. Todos habían madurado en la tolerancia, en el respeto a los diferentes y mantenían vivo el recuerdo de su experiencia en el colegio, sin dudar que las diferencias entre unos y otros, nada tiene que ver con el color de nuestra piel.

La profesora Elliot, remarcaba como un niño adorable, se puede convertir en minutos en un discriminador implacable.

No solo el color de la piel puede producir este efecto, es extensible a nacionalidades, a religiones, a tendencia sexual y en general a cualquier diferencia o razón discriminatoria que divida a los humanos.

Cabe recordar Sarajevo y sus Olimpiadas de 1984. Se veía una hermosa ciudad, desarrollada y culta, donde convivían pueblos y religiones diferentes en armonía y respeto mutuo y como de forma casi instantánea ocurrió lo mismo que en esa clase de primaria. De la noche a la mañana, vecinos, amigos de siempre, pasaban a ser enemigos mortales solamente por profesar religiones diferentes. Pasaban de una profunda amistad a un tremendo odio de forma casi instantánea y sufrieron una cruel y absurda guerra que nunca debió de existir. Lastima que no fuese un experimento y mucha más lástima que no hubiesen tenido en primaria muchas profesoras Elliot

EL RACISMO2

 

Germán Vega – 2013