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      Son dos términos parecidos, pero diferentes.

      Eficaz es algo que consigue su objetivo o propósito, produciendo el efecto esperado.

     Eficiente hace referencia a que se están usando de la mejor manera posible los recursos, buscando la optimización de los mismos.

 Un ejemplo curioso:

     Argel, hoy tiene metro.

    En 1971 se iniciaron las obras y 40 años después, en noviembre del 2011, se ha puesto en servicio la primera línea de 9 km y 10 estaciones. Han sido eficaces, cumplieron su objetivo, pero muy poco eficientes, aún disponiendo de medios alargaron las obras mucho más de lo razonable.

    Recuerdo un viaje que hice a Argel en el verano del 2011 y me llamo mucho la atención ver la ciudad llena de bocas de metro tapiadas, muchas ya en ruinas antes de su inauguración, con gran variedad de estilos diferentes (40 años, dan para mucho).

metro argel

   Esto viene a cuento de las ONG, casi seguro que son eficaces e incluso alguna eficiente, pero por ser algo tan serio, que de no haberse inventado habría que hacerlo inmediatamente, considero que es necesario reflexionar sobre su forma de operar.

   De entrada, admiro a muchas, otras, aún sin estar de acuerdo con su forma de operar, me caen simpáticas y unas pocas son claramente cuestionables.

    Tengo muchos amigos cooperantes, algunos pretendían comerse el mundo, otros, cuando fueron puestos en el sitio conflictivo se conformaron con que el mundo no se los comiera a ellos. Su trabajo no es fácil y son humanos, muchas veces puestos en un sitio para el cual no han sido preparados.

    Ni por asomo pretendo demonizar a las ONG, son necesarias y suelen estar donde se las necesita, pero si recaudan dinero para un fin muy encomiable han de optimizar sus recursos de otra forma. No me vale la demagogia de algunos que me dicen cosas como: si hemos salvado a un niño, ya damos por bueno nuestro trabajo. Yo les respondo: no, hombre no, esta muy bien salvar a un niño, pero con los recursos que contáis, tenéis la obligación de salvar a alguno más.

   Algunos me han criticado duramente por decir lo que he dicho sobre las ONG en Haití. Creo que no han entendido nada, pocos respetan el trabajo de estas organizaciones como lo hago yo y tengo clarísima su necesidad, pero que sistemáticamente ocurra una y otra vez lo mismo cuando se van de un país, dejando tan poco y habiendo contado muchas veces con tanto, merece una reflexión.

   Si circulas hoy por Haití, apenas te encontraras con personas que les falte por ejemplo una pierna o un brazo (los servicios médicos dicen haber efectuado más de 4000 amputaciones), en un sitio donde a muchos les cayo su casa encima, simplemente los que sufrieron daños en mayor o menor medida, se murieron, bien por falta de asistencia en un primer momento o bien por abandono posterior. Si hablas en profundidad con ellos, apenas hubo asistencia médica y no ha quedado casi nada de un mundo entero volcado en un país muy pequeñito con menos de 11 millones de habitantes donde la ayuda fue enorme.

   Estados Unidos envió a Haití unos 9000 soldados y tan solo 300 médicos. Países muy modestos como Cuba enviaron más de 400 médicos.

    A los humildes, cuando les preguntas que les han dado las ONG te dicen que nada o casi nada.

    Para estar dentro de un campamento, muchos tuvieron que pagar lo que no tenían (500$USA) siendo muchas ONG conscientes de esto, pero estar fuera, podría se la muerte.

  De mi país llegaron cosas en las ayudas como aceite de oliva, Alimento excelente y caro, pero hay un detalle: ellos jamás han utilizado aceite de oliva, ni lo conocían, no sabían que hacer con él, les decían que eso se comía y no lo entendían, les decían que era muy caro e intentaban venderlo, pero nadie lo compraba. Ellos no tienen la culpa, pero alguien que organiza las ayudas no ha de mandar eso, han de informarse y han de ser profesionales y administrar bien los recursos.

  Yo conocí a dos chicos españoles en Haití, que su misión era regalar programas informáticos a los agricultores, ellos tampoco tenían la culpa, pero menudo Premio Novel al que se le ocurrió enviarlos.

    Solo pretendo que se use el sentido común y algo que ha ocurrido ya demasiadas veces, no vuelva a ocurrir.

   Claro que el que envía a un cooperante a un país necesitado ha de procurar que cuente con lo necesario, tenga seguridad y viva dignamente, pero sin pasarse, no alojarlos en villas de lujo, coches de alta gama y demás cosas que ni necesitan ni vienen a cuento.

   Si un empresario utilizase el 40% (incluso el 80% como han llegado a utilizar algunas) de sus recursos para hacer funcionar la empresa, como mínimo le llamarían mal gestor. En las obras este porcentaje es entre el 4 y el 6% y la obra funciona perfectamente sin carencias. Si el dinero encima se ha recaudado de la buena voluntad de las personas, creo que hay que exigir que sea correctamente utilizado y optimizado.

    Por tanto: claro que si a las ONG, claro que si a contribuir entre todos a su financiación y por supuesto, que claro que si también a exigirles eficacia y eficiencia y si no lo hacen, que no cuenten con ayuda. El tamaño y la popularidad no siempre va asociado a su rendimiento.

 © Germán Vega – 2014 – Valladolid

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