post

En primer lugar, se expondrá cuál es el precio de producción en mina de una onza de oro:

Cada mina es diferente. No es lo mismo lavar aguas con pepitas de oro, que extraer oro de arenas auríferas o que sacar mineral de una mina a muchos cientos de metros de profundidad. No sólo influye el tipo de mina, también la concentración del mineral que, como es lógico, no es siempre la misma. Los diversos factores son casi tan largos como el número de minas existentes. Resulta fácil entender que tampoco es lo mismo trabajar en Alaska, con inviernos tan duros que hacen casi imposible, ya no trabajar, sino permanecer un tiempo a la intemperie, lo que hace que la producción se limite a unos meses al año. En otras áreas geográficas, con un clima casi tropical, también se ven afectadas por la climatología. En muchos países de África en época de lluvias puede inundarse el terreno y hacer inviable el movimiento de maquinaria pesada y, por tanto, obligar a cesar la actividad minera. Además, causas no-naturales pueden hacer cesar o dificultar de manera notable la explotación: inestabilidad política o directamente un conflicto armado.

De esta manera, estos son los factores que las minas tienen en cuenta a la hora de dar el dato de coste de producción del mineral:

Sus cálculos son similares a cualquier otra empresa. Básicamente, si en un periodo de explotación (tiempo de licencia administrativa para extraer mineral) han gastado una determinada cantidad de dinero y han producido un determinado número de onzas de oro, una simple operación aritmética indica el coste oficial de la unidad de metal.

Si bien tienen en cuenta los costes de sondeo preliminares, los gastos extras se han acordado con el gobierno del país donde operan, que dicho sea de paso, suelen ser mínimos, ya que cuando la empresa minera se va, es frecuente que no dejen ni una sola carretera decente, a lo sumo, un poblado, no con pocas construcciones prefabricadas y cuya existencia no será longeva en el tiempo.

Una vez que el mineral es extraído a pie de mina será, en muchos casos, necesaria su procesamiento. El oro, incluso por normativa -como la europea-, no puede entrar en polvo, ha de transportarse lingotado hasta la refinería donde será purificado para obtener, desde oro fino en lingotes de inversión, a aleaciones para uso industrial.

La custodia y almacenamiento en mina, el transporte a refinería, los seguros, los aranceles y otros gastos indirectos también suponen una no despreciable cantidad de dinero por onza producida.

No obstante, se encuentra de la misma manera, otro coste susceptible de ser olvidado; este es el medioambiental.

Cuando la empresa minera inicia la explotación, en numerosas ocasiones se encuentra con un vergel en lo que luego será la mina. Cuando la empresa minera abandona la explotación, lo usual es que el paisaje se asemeje más fielmente a las fotografías que la NASA muestra de la Luna que a la abundante vegetación de la que un día fueron testigos. Durante la explotación se han contaminado ríos y bolsas de agua con derivados de cianuro o arsénico usados para el procesamiento del mineral, así como mercurio.

Si bien cuando se abre la mina se ha hecho un estudio medioambiental, y la empresa asegura la preservación del medio, la experiencia demuestra lo contrario. Habitualmente, es la fianza emitida por la empresa explotadora la que, supuestamente, va destinada a la recomposición del entorno. Sin embargo, la cifra destinada para dicho fin es latentemente insuficiente.

No contentos con abrir un gran pozo de cientos de metros de profundidad, en ocasiones, el uso que a éste se le da -una vez finalizada la extracción del mineral- es prácticamente de “terrorismo medioambiental”:

Recuerdo un caso que podría exponer al detalle, pero me limitaré a resumir y omitir algún dato para que nadie se sienta aludido personalmente.

No hace muchos años se cargó en Barcelona un buque con residuos radiactivos. Cabe mencionar que los residuos radiactivos no siempre están compuestos de lo mismo: inocentes guantes de médicos que han usado la bomba de cobalto y cosas similares. El sentido común dice que hay algo más ente esos residuos, pero que cada uno piense lo que quiera.

Estos residuos radiactivos se empaquetaron en bidones similares a los del petróleo. En su interior había hormigón y un espacio para el desecho. El barco estaba cargado y partía de forma legal (permisos y autorizaciones necesarias) con la peor de las basuras hacia Liberia. Unos integrantes de Greenpeace, conscientes de ello, como buenos ecologistas y no con poca parafernalia impidieron que el barco zarpara hacia las costas africanas. Su destino era una agotada mina, en la cual, esta vez si se iba a tapar el enorme pozo existente con tan singular carga. La experiencia pone de manifiesta que los pozos de las minas no se rellenan. No obstante, sin pretender ser mal pensado, estimo que están mejor abiertos puesto que si se tapan e incluso nos advierten de su reforestación con un bonito parque en superficie, tal vez haya gato encerrado. Respeto las organizaciones ecologistas y a las personas que las integran, pero desconfío de algunas de ellas con conocimiento de causa. Si lo estimaran correcto, instaría a que investigue cómo y quién finanza a Greenpeace. Desde mi óptica, llegará a una conclusión similar a la que podría llegar si la justicia fuese financiada por las organizaciones del crimen organizado.

Así mismo, cuestiono a los que creen que ser ecologista es comprar un todoterreno y pasearse por el monte, aunque algunos si lo son de verdad.

Siguiendo con la ejemplificación del buque. Los ecologistas lo hicieron tan mal que si usted quisiera no lo podría haber hecho peor. Claro que consiguieron que no zarpara el barco y ¡vaya como lo celebraron! No obstante, no se encargaron del momento posterior. Embriagados por su “éxito” no miraron más allá. Lo que ocurrió a continuación fue que, muy discretamente, se descargó el gran buque y los bidones fueron de nuevo cargados en barcos más pequeños. Así, éstos manejables y discretos barcos depositaron su carga cerca de las costas de Galicia. Hay fotografías del estado actual de los bidones. Estos se encuentran en el fondo del mar muy deteriorados; el metal oxidado y completamente corroído, así como el hormigón agrietado. Se cambio el pozo minero por la fosa Atlántica. Creo que el medioambiente salió perdiendo en éste caso.

La minería, en abundantes ocasiones, es una industria ruinosa para sus empresarios.

Los gastos son los que son y las materias primas muchas veces ven alterados sus precios por los brokers que no producen nada pero son expertos en manipular mercados y especular.

Cómo son los empresarios mineros:

En lo referente a dichos empresarios, no necesariamente son los malos, aunque de una forma simplista sean vistos como empresarios sin escrúpulos. Nos encontraremos con diferentes tipologías de personas y perfiles, como en todas las profesiones, pero intentaré describir objetivamente la situación.

En primer lugar son necesarios. Necesitamos materias primas y alguien ha de extraerlas. No entiendo la reacción de no pocos para los cuales abrir una mina es sinónimo de movimientos reaccionarios con el fin de impedirlo. Se preparan manifestaciones a las cuales llegan en coches. No se de donde piensan que ha salido el acero del mismo y la multitud de materias primas y transformaciones que un vehículo necesita hasta ser puesto en circulación. No se si en vez de ser ecologistas son nacionalistas ya que si el mineral viene de otro continente, lo ven mejor.

Por lo tanto, ¿Es posible una minería sostenible y respetuosa con el medioambiente? Tal vez, pero no se debe olvidar que los minerales concentrados en un yacimiento no son recursos ni renovables en gran medida (pueden necesitarse muchos millones de años y multitud de procesos geológicos para que sea formado un nuevo depósito), ni su extracción es gratuita para el medioambiente. Sin embargo, se puede racionalizar su consumo y hacerlo de forma más adecuada,

La cuestión, tal y como sucede habitualmente, es trabajar con costes razonables. Quizás

los mineros estarían encantados de respetar el medio, de no contaminar, de que las minas fuesen seguras y de vender el mineral a un precio que sufrague todos los costes. La realidad es que en un número sustancial de minas, al final de mes prácticamente no se pueden pagar las nóminas y el gasoil. La premura es tal que lo que no es estrictamente necesario para cubrir el mes, en muchas ocasiones se obvia y cuando el mineral se ha agotado no hay dinero para el restablecimiento del medio.

Cabe un análisis de cómo es el primer mundo, el segundo y el tercero. Los estadounidenses no tenían ningún problema en consumir gran parte de los recursos naturales del planeta: Quemar alegremente litros y litros de gasolina, tener cada ciudadano su propio y nuevo vehículo, disfrutar de equipadas viviendas y, en resumen, consumir descaradamente gran parte de las materias primas del planeta. El problema surge cuando los asiáticos piensan que ellos también pueden tener coche y disfrutar de bienestar, entonces empezamos a hablar de calentamiento global y lo que sea necesario.

Los empresarios mineros suelen ser mantenidos en una línea que roza la falta de rentabilidad de las minas. Hay un ciclo que se repite constantemente:

  • Se necesita una materia prima, acero por ejemplo. Con la gran demanda, se encarece el precio y con la bonanza de precios las minas establecidas se equipan y mejoran sus infraestructuras para ser más productivas. A su vez surgen nuevas minas que antes -por sus características- podían no ser rentables.
  • Por una u otra razón se para la actividad industrial que necesita el mineral. Las grandes minas no han amortizado aún su inversión en muchas ocasiones y comienza una época de pérdidas. Así, comienzan los despidos masivos y muchas minas cierran.
  • Los grandes grupos mineros del mundo, propiedad de los de siempre, los que controlan el dinero, se hacen con las minas más débiles a un precio de saldo. Cada vez estos macro grupos mineros crecen un poco más. También es cierto que muchos ya no pueden crecer más. En muchos minerales ya prácticamente tienen el monopolio.

La cuenta es tan ajustada que en muchas ocasiones las minas venden el mineral a “futuros”. Es decir, venden el mineral a un precio pactado mucho tiempo antes de producirlo; a cambio, con un crédito avalado con la venta futura del mineral, pueden hacer frente a sus gastos. Los empresarios viven con un sueldo. Se olvidan que los que marcan el precio a futuros son los mismos que provocan las crisis y esta solución no suele ser buena para el minero.

grafica precio coste oro

La gráfica anterior muestra el precio de producción de la onza de oro en alguna de las más importantes minas del mundo. Se ve que es tan variable que va desde poco más de 200$ a más de 2000$, si bien la media puede estar en torno a los 1000$/onza (si se tiene en cuenta la producción total de oro y volumen real de las principales minas, el coste es aún superior).

El oro no es acero o cobre, la demanda no baja, las potencias emergentes como China quieren aumentar sus reservas y multitud de inversores de todos los tamaños también alojan el mismo propósito. Siempre hace falta más oro y siempre escasea.

A continuación expondré un hecho sospechoso: En los últimos días del 2015, el oro se cotiza según precio LBMA a menos de 1000$/onza en los mercados. Este oro ha sido extraído de una mina, procesado en una refinería y puesto en el mercado a un precio que no cubre los gastos de producción y refinado. Curiosamente, la demanda de oro físico está en aumento. Si el precio del oro en el mercado es inferior al coste real de producción el siguiente paso será cerrar minas y paralizar nuevos proyectos. Esto implicará escasez de oro en el mercado. No obstante, aún se pueden leer noticias de “iluminados de Harvard” que dicen que el precio del oro aún no ha tocado fondo. Queda más que patente la siempre denunciada manipulación del precio del oro por parte de los agentes que lo fijan y de todos conocidos.

El capitalismo es en sí un buen sistema económico. Se rige por la oferta y la demanda, la competitividad, la libre circulación de capitales, pero se ha llegado a una situación que malicia el sistema hasta hacerlo nefasto. Es difícil que haya competitividad en mercados donde cada vez hay más monopolios, qué importa la oferta y la demanda si en el sistema algunos amos del dinero pueden manipular los precios. No importa lo mucho que se innove, lo competitivo que se sea o lo bien que se trabaje si un banco central puede -por ejemplo- emitir más y más moneda, creando constantemente inflación y siendo ellos juez y parte en la economía. Cómo puede permitirse que unos pocos agentes que tienen el control total de la información, del dinero y la capacidad de crear normas a su antojo, marcar la marcha de la economía. Esta inverosímil situación hace que cada vez esté más concentrado el dinero y las materias primas del planeta en unas pocas personas con capacidad ilimitada para especular, dictar normas e imponer sus criterios al resto de la humanidad y, no precisamente, en nuestro beneficio. Es perfectamente viable un mundo sin bancos. Lo cierto es que no los necesitamos para nada aunque nos hagan creer lo contrario. De todas las formas posibles de crear dinero, la de la deuda es la más irracional. En estos momentos existen criptodivisas que tienen unas normas de funcionamiento las cuales no permiten cambiar la gobernanza al antojo de una élite, que pueden ofrecer los mismos servicios que un banco y, de hecho, ya lo están haciendo. El oro siempre ha respaldado las monedas hasta el pronunciamiento de Nixon y siempre ha funcionado aunque algunos vean en él una limitación a la expansión de la economía. Si seguimos basando la economía mundial en el dólar respaldado por el Pentágono, un futuro no próspero es lo que, desde mi perspectiva, nos espera.

Nuestro sistema financiero ha desarrollado productos que, vistos y explicados desde otra óptica, parecerían una broma. Podríamos hablar de muchos, pero me centraré en uno: oro papel.

Un inversor muy serio habla con un banco muy serio y el banco muy serio le vende oro papel (de entrada ya suena mal ese término de ‘oro papel’; el oro es oro y el papel es papel)

El banco serio, una vez hecha la venta, le da un papel al experto inversor que dice que éste tiene una cantidad de oro depositado a buen recaudo y los dos se lo creen ( quizás, uno más que otro.)

Resulta lógico que, con lo barato que es un papel, se pueda vender un poquito por debajo del precio del oro. Hay miles y miles de toneladas de oro papel vendidas que no están en ninguna parte, por no estar, no está ni el de la Reserva Federal. No obstante, para nuestros bancos vender algo que no existe no es ningún problema. Nuevamente los intelectuales del sistema afirman después de mucho meditar: Sería bueno distinguir entre el precio del oro físico y el del oro papel.

Siguiendo el hilo argumentativo, se entiende que entre la manipulación del precio, el oro papel, los futuros y muchos otros aspectos, el precio del oro pueda ser cualquiera y que tal vez pinten poco las minas e incluso el oro como tal.

Por último, añadiré, que las agencias de rating han rebajado la calificación a las grandes empresas mineras. Este hecho resulta interesante cuando las empresas mineras se dedican a la extracción de materiales físicos y empíricos, tal como es la extracción de materias primas. De esta manera, al no tratarse de especulación alguna, es entendible que estos agentes asuman que no son empresas rentables, cuando se dedican a la obtención de materias existentes y no productos imaginarios. Quizás, nos estén enviando un mensaje subliminal en el que nos explican que trabajando no se gana dinero. Por supuesto, no se ven favorecidas cuando el establecimiento (ajeno a las mismas) del precio de la venta es inferior a los costes que produce su extracción.

Germán Vega – 2015. https:www.ventadeorocmc.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *