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Siempre he sentido simpatía por una antigua civilización y su más destacado rey: Lidia y su soberano Creso.

      No entiendo cómo, haciéndoles justicia, no ocupan otro lugar más destacado en la historia. También eran admirados por mis compañeros de clase, sus méritos e inventos satisfacían a cualquiera (por muy variado que fuese el gusto de cada uno) ahora me explicaré y casi aseguraría que cualquier persona que lea esto y se documente, coincidirá conmigo.

     Hablo de una nación que alcanzó su máximo esplendor, en el siglo VI a de C. y desapareció al ser conquistados por los persas.

     Este reino se encontraba en la actual Turquía y su capital, Sardes, nada tenia que envidiar a Atenas.

      Fueron los inventores de las tabernas de vinos y los restaurantes. Vivian tan bien y con tanta prosperidad que ya se iban de vinos y salían a cenar hace 2600 años (mira tú que si tienen razón los que dicen eso de “todo está inventado”) y seguro que también tenían cerveza, ya que es un invento anterior de los egipcios, de los cuales ya eran aliados. Cerdo ibérico no tendrían, pero el jabalí, a cuya caza eran tremendamente aficionados, haría la veces.

     Nada faltaba a los lidios, incluso iban al gimnasio, la forma física y estar “cachas”, también era importante.

lidia1                       Gimnasio de Sardes. Capital de Lidia (Fotografía tomada de Wikipedia.org)

      Son también los inventores de los juegos y entretenimientos. Inventaron los dados, las tabas, y ojo, “la pelota” y las competiciones deportivas.

      No menos curioso es como nace el invento del entretenimiento: Cuentan que Lidia tuvo una época de gran hambruna y para no pensar en comer, pasaban el día entero jugando y entreteniéndose y al día siguiente, cuidaban de alimentarse, así, con esta alternancia iban pasando de forma entretenida y llevadera los malos días. Esto parece ser que duró 18 años. Como jugando y entreteniéndose, no se soluciono el problema, el Rey decide hacer dos grupos entre la población, como buenos lidios, echaron a suerte quien se quedaría y quien se iría, (que para eso habían inventado los dados) y el grupo perdedor partió a colonizar nuevas tierras. Con la mitad de lidios, ya había para todos.

     Sin olvidar nunca el invento por excelencia: las tabernas, solo superado, si acaso, por la rueda y el móvil, también se les atribuyen otros, menos interesantes, pero nada desdeñables como las monedas de oro y plata acuñadas por el estado, el primer banco y como era de esperar, al día siguiente, la primera devaluación de la moneda y mercados paralelos.

     En el reinado de Creso, aunque algunos historiadores lo datan ya en el de su padre, se comienzan a acuñar monedas de oro con un León en su cara, siendo este el símbolo del rey y de la nación.

      Lidia era rica en oro. De sus ríos se extraía oro de gran pureza y en gran cantidad. Creso, era el hombre más rico de su época, aun hoy se dice eso de “rico como Creso” y gozaba de enorme prestigio por su buen gobernar y generosidad.

   Decide el peso y forma de las monedas en función de las necesidades cotidianas de los lidios y como su orfebre estaba familiarizado con trabajar metales preciosos y custodiar el oro, le asigna la labor de acuñar las primeras monedas y poner a buen recaudo el oro del estado. De esta manera, de un experto orfebre lidio, nace el primer banquero. (El resto del desarrollo de tan sustancial profesión, es de todos conocido.

lidia2              Primeras monedas acuñadas en Lidia con el sello del Estado (Fotografía de: definelerim.com)

      Asesorado por sus sabios (ya tenía consejeros, como buen político, siendo eso de los consejeros de los políticos más viejo incluso que el dinero…He de seguir investigando, pero es fácil que ya existiera el concejal de obras. No había aun dinero, pero su llegada era próxima). Pues bien, los mencionados asesores y su orfebre, reconvertido a banquero, muy acostumbrado a alear el oro aconsejan a Creso que dado su prestigio, poder y status, si decide hacer monedas con un poco menos de oro, sustituyendo este por plata, con la misma cantidad de oro, tendría más monedas. Nadie pondría en duda esas monedas respaldadas por su glorioso y respetable monarca.

    A Creso le parece buena idea y piensa que de esta manera podrá ser aun más rico. Me imagino que como mínimo, se fueran todos juntos a jugar a la pelota y después a su restaurante para celebrar que se había inventado la primera devaluación de la moneda.

      Surge un problema, esas nuevas monedas con menos oro son menos amarillas y a los lidios, simplemente no les gustan, piensan que como las de antes, nada.

     Es en este momento de la historia cuando son necesarios nuevos profesionales (los orfebres están muy ocupados, pero alguno ocioso y cansado de los entretenimientos, siempre hay.) Nacen los economistas y sus vocablos.

      El capital no se fía de las personas, independientemente de lo poderosas que estas puedan ser y una moneda empuria, nunca puede ser comparada con una moneda no respaldada. La política monetaria no ha de depender de los políticos, ha de ser independiente y no estará condicionada a las decisiones del rey de turno. Escandalizados, seguro que afirmaron: A donde vamos a parar…! A este paso terminaran haciendo monedas de cobre o vete tu a saber de que…

    Mucho trabajo aparece en ese momento con la cosa de los mercados paralelos y empezar a cotizar la moneda amarilla como Apolo manda y esas no tan buenas a otro nivel.

© Germán Vega – 2014. Valladolid

 

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