Otra manera de ver las cosas

Nuestra historia, o la que nos cuentan, la oficial, está llena de incongruencias, es incompleta, y claramente, parcial. Entiendo que la escriben los vencedores, o los poderosos y que estos, la cuentan y la hacen llegar a las futuras generaciones de una forma subjetiva.

Si Alemania hubiese ganado la Segunda Guerra Mundial, Europa hoy sería diferente, Tal vez mi lengua oficial fuese el alemán, las fronteras y los valores serían otros. Ser judío, no estaría bien visto, incluso podría ser peligroso. Muchos, no renunciarían a sus creencias y tal vez hoy existiese otra sociedad secreta más.

Quien es el bueno y quien es el malo en la historia: como norma general, el bueno es el nuestro si sobrevivimos a un exterminio y el bueno oficial es el vencedor.

No solamente la historia no es veraz por quien la escribe, también esta diseñada para ocultar los hechos que no interesa que se conozcan. La verdad puede ser incómoda.

Otro factor que la hace incierta, son las limitaciones del historiador. Este, muchas veces, desconoce datos, hechos, y lo que no conoce o puede demostrar, no duda con frecuencia en interpretarlo a su manera y en su atrevimiento, afirman cosas como que una pirámide egipcia fue construida simplemente para enterrar a un faraón, y que sus constructores conocían la escuadra y la plomada.

No existe en nuestra historia conocida un solo pueblo que haya vivido en libertad, en justicia, en respeto a los semejantes y que se haya dedicado a crecer como sociedad. Siempre seguimos y legitimamos a los tiranos, a los que suprimen nuestras libertades.

Da igual el gobierno que elijamos o que nos dejemos imponer, da igual como llegue al poder, todos terminan igual, creando leyes no para el bien de la comunidad, si no en beneficio de las minorías poderosas y siempre suprimiendo nuestra libertad, pero no en beneficio de la colectividad, como hacen ver.

Un gobierno tirano, es sucedido por otro gobierno tirano, una y otra vez en la historia.

Somos manejados muy fácilmente para exaltarnos, crear revoluciones, y dar incluso la vida por causas que nunca se lo habrían merecido, o simplemente falsas.

Es nuestra obligación, como seres racionales e inteligentes, denunciar todo aquello que no es justo y tal vez funcione lo de una masa crítica no sumisa que concience a la totalidad

german542  Germán Vega